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En la oscura Edad Media (s. V - XV) aquellos que sabían leer y escribir eran los monjes que conservaban el saber en las Iglesias y monasterios escribiendo en latín, la lengua de los cultos.

 

El canto gregoriano es una oración cantada, en latín, a capella, monódica, de autor anónimo (ya que era de inspiración divina) y cuyos textos, eran dignos de ser conservados, por ser sagrados, y por ello, se escribían con pluma de oca sobre el pergamino, para no olvidarlos e interpretarlos en la Misa.

También se sospecha que el menor repertorio existente de música profana de aquella época, no es debido a que hubiera menos canciones profanas que exaltaban el amor, el desamor, la sátira o las grandes hazañas de grandes héroes, sino que no era digna de ser conservada. Por ello, paso tiempo hasta que los trovadores y trovadoras, en torno a los s. XII y XIII, nobles ya formados, escribían sus composiciones en lenguas vernáculas, con autoría propia, y los juglares se encargaban de su difusión.

 

Pero, ¿Quién pudo componer CARMINA BURANA, un conjunto de canciones profanas en LATÍN...?

 

No quepa duda, tuvo que ser alguien relacionado con el Clero, conocedor de la lengua culta, un GOLIARDO tal vez. Los Goliardos eran monjes que habían dejado la vida religiosa, sus canciones celebran los placeres de la taberna y el amor, y aunque a finales del s. XIII el término indicaba reproche y desprecio, eran hombres cultos y poetas con gran habilidad y poder, que sentían gran orgullo de su arte.

 

Otro término que podríamos destacar aquí sería el de los CLÉRIGOS ERRANTES (o ESTUDIANTES ERRANTES), la diferencia con los anteriores, es que, aunque vagabundos, seguían siendo clérigos y disfrutaban de los privilegios de su clase y protección de la Iglesia, a pesar de su comportamiento reprobable.

 

CONTRATEORÍA:

La calidad del manuscrito y el cuidado de su confección, indican que no pueden ser obra privada de un estudiante, de un goliardo, sino encargo de una persona con poder y riqueza que pudiera permitirse ése lujo. Lipphardt confirmo la teoría de B. Bischoff, basándose en la comparación de las características de éste manuscrito con otros de la misma zona.

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